Hoy me permití sentarme en silencio y repasar todo lo que fue este año. Y sabes, no fue perfecto, nada de eso. Hubo días difíciles, momentos donde sentí que no podía más, situaciones que me hicieron cuestionar muchas cosas. Pero aquí estoy, todavía de pie, y eso ya es suficiente razón para agradecer.
¿Qué significa cerrar un año con amor?
Al principio pensaba que cerrar bien el año era tener todos los logros cumplidos, todas las metas alcanzadas, todo resuelto. Pero me di cuenta que cerrar con amor es algo muy diferente. Es reconocer lo que viví, lo que sentí, lo que aprendí. Es abrazarme a mí mismo por haberme sostenido en los días grises, por haberme levantado cuando caí, por haber intentado incluso cuando tenía miedo.
Cerrar con amor también es soltar. Soltar lo que ya no me sirve, lo que me pesaba, esas historias que seguía cargando aunque ya no me pertenecían. Y créeme, no es fácil, pero es necesario.
El poder del agradecimiento
Este año me enseñó que el agradecimiento no es solo decir gracias por lo bonito. Es agradecer también por lo que dolió, porque ese dolor me transformó. Agradecer por las personas que se fueron, porque me enseñaron lo que no quiero repetir. Agradecer por los errores, porque me mostraron nuevos caminos.
Cuando empecé a agradecer desde este lugar, todo cambió. Ya no veía el 2025 como un año perdido o incompleto, lo veía como un año que me preparó para algo más grande.
¿Qué me llevo al 2026?
Me llevo las lecciones, me llevo la fortaleza que no sabía que tenía, me llevo el amor propio que cultivé con paciencia. Pero sobre todo, me llevo la certeza de que merezco cerrar cada ciclo con paz, sin culpa, sin rencor.
Así que hoy decido cerrar el 2025 con amor hacia mí mismo, con agradecimiento por todo lo vivido, y con la esperanza de que lo mejor está por venir.
